Desde el Plan de Vuelo hacia el Aterrizaje

Integración de los objetivos organizacionales y la gestión empresarial

La planificación estratégica o el plan de vuelo como se ha denominado en entregas previas inicia su análisis en la declaración de la misión y de la visión. La “declaración de misión” es el motivo o la razón de ser de una organización. Se enfoca en el presente, es decir, es la actividad que justifica lo que se está haciendo en un momento dado. Por tanto, las operaciones se encargarán de dar las respuestas que requieren ser trabajadas para lograr la misión de las organizaciones.

La “declaración de visión” describe dónde queremos estar en el futuro y cómo el equipo ve los acontecimientos en lapsos de mediano y largo plazo, como por ejemplo en 3 o 5 años, de manera verbal o declarativa. La respuesta de la visión se debería pensar dentro del portafolio de iniciativas u oportunidades y de su correcta ejecución, que permita ir moldeando los resultados de la empresa u organización. De esta manera la responsabilidad de alcanzar la visión se centrará, fundamentalmente, en la correcta ejecución de los proyectos. 

De la declaración de la misión y visión  se deberá esperar la determinación de unos resultados generales que permitirá focalizar, desarrollar y determinar los objetivos de la organización. Estos objetivos deberán dar respuesta a la gestión operativa (misión) y a la gestión de los proyectos (visión) en las organizaciones. De esta manera en la gráfica presentamos un esquema integrado de lo antes expuesto.

Integración de los objetivos organizacionales

He observado en mi rol como facilitador o consultor, sobre todo en los departamentos de tecnología, que la mayoría de los proyectos están atrasados, y que los recursos asignados a los proyectos están “desgastados”, que no se dan abasto con la cantidad de trabajo. Existen muchas explicaciones para dar respuesta a esta situación; sin embargo, uno de los hechos que tiene mayor impacto en este sentido es que los recursos comparten funciones de los proyectos y de las operaciones. Frente a una estructura de prioridades, ¿dónde está la prioridad? ¿En lo urgente, resolver el problema del día a día, o en el futuro, en donde queremos estar? Esta situación empeora cuando nos encontramos frente a organizaciones cuyos proyectos están organizados como estructuras funcionales o matriciales débiles.

La solución en todos los casos es multifactorial, y ello puede pasar no sólo por un proceso de planificación donde el foco y los objetivos estén claros, (Nivel estratégico) sino que la gestión esté organizada y los recursos sean adecuados, competentes y motivados para alcanzar estos objetivos.

En definitiva las organizaciones requieren desarrollar portafolios de oportunidades que incluyan los proyectos y las operaciones de manera articulada. Encasillarse en las operaciones, es tan riesgoso como centrarse en proyectos y dejar de lado la gestión eficiente de las operaciones, sin hacer seguimiento y ajustes a los procesos operativos. Esto podría impactar negativamente la calidad y la atención al cliente, sin tomar en cuenta que la generación y ejecución de los proyectos que soportarán el logro de la visión, podrían impactar en: la innovación de los atributos de productos y servicios, la incorporación de la actualización tecnológica o la captación de nuevos mercados, tomando en cuenta que las operaciones diarias constituyen la fuente de ingresos. En ambos casos, probablemente se presentarán dificultades que podrían llegar hasta la desaparición de la organización.

Lo recomendado siempre será buscar el logro de los objetivos organizacionales de forma armónica, que permitan alcanzar la sanidad de la empresa en la gestión y lograr las metas propuestas por los accionistas, los directivos y colaboradores en el tiempo.

¿Cuándo fue la última vez que revisaste si los proyectos planificados de tu empresa estaban alineados con la misión, los objetivos y las metas propuestas?